Título: Hijos del tercer Reich (unsere mütter, unsere váter)
Año: 2013
Duración: 270 min.
País: Alemania
Director: Philipp Kadelbach
Guión: Stefan Kolditz
Música: Fabian Römer
Fotografía: David Slama
Reparto: Volker Bruch, Tom
Schilling, Katharina Schüttler, Miriam Stein, Ludwig Trepte, Mark Waschke,
Maxim Mehmet, Henriette Richter-Röhl, Götz Schubert, Christiane Paul, Bernd
Michael Lade, Sylvester Groth, Alina Levshin, Hildegard Schroedter
Género: drama bélico (Segunda Guerra Mundial)
Premios: nominada a mejor miniserie
Presentación
Esta miniserie de televisión alemana
(cuyo título original es unsere mütter, unsere váter: nuestras
madres, nuestros padres) fecha del año 2013, aunque no fue hasta medianos del
año pasado cuando la descubrí por casualidad. La vi con la idea de que era
prácticamente desconocida, y tal vez por eso me impactó el hecho de que
estuviera tan bien rodada. Pero más tarde comprendí que no era de los pocos que
estaban al tanto de su existencia, puesto que más gente la había visto y tenía
una opinión muy parecida a la mía. Con una duración de 270 minutos (hora y
media aproximadamente por capítulo) puede parecer larga, pero no es ni mucho
menos pesada. Hijos del Tercer Reich dispone de un argumento muy potente que
abarca la Segunda Guerra Mundial como contexto histórico, focalizando en la
sociedad alemana de la época (que es regida por la dictadura nazi); y con unos
personajes muy bien definidos protagonizándola, podemos ver claramente lo que
la guerra significó para aquellos que iban al frente con la esperanza y la
seguridad de forjar un nuevo imperio, tal y como el nombre de la serie indica,
pero en vez de encontrar la gloria que conllevaba las expectativas de su Führer
con la victoria final, el pueblo alemán fue vencido y cayó en un profundo pozo
de miseria y remordimiento por haber hecho frente de una forma tan cruel e
inhumana al mundo civilizado.
Lo más sorprendente de esta serie, pues,
es la fiel adoración que la mayoría de los alemanes siente por su líder, y cómo
los estragos de una guerra como aquella y la cercanía de la derrota hace que su
mentalidad se vaya distorsionando. Un punto a favor es la psicología de los
personajes. Así es cómo nuestros protagonistas se ven en una situación en la
que deben servir a su país en un conflicto armado, y por consiguiente están
dispuestos a seguir hasta el final a pesar de sus razonamientos. Es con la
alegría y el hecho de ser partícipes de un momento histórico como el que están
viviendo cuando son jóvenes, que hace que en un principio vean el futuro con
inocencia, con una perspectiva que se aleja de la ambición que ha llevado a su
patria a lo que más tarde verán ellos mismos como la representación de la
locura. Y es permitiéndose únicamente disfrutar del momento y dejar de pensar
en el mañana, que tapan sus ojos con una venda imaginaria que les impide ver
más allá de las risas y la satisfacción de estar juntos (como puede verse
perfectamente en el primer capítulo cuando se reúnen para despedirse). Pero,
como bien dice uno de los protagonistas, una guerra es capaz de cambiarnos. Y
con eso nos da a entender que esos jóvenes que tan ciegos parecían en un
principio y que tan dispuestos estaban a seguir recluidos en un mundo
fantasioso, dejan atrás esa indiferencia inicial y, con experiencias
personales, van moldeándose hasta que se convierten en personas completamente
distintas. Es así cómo aparece en ellos una gran evolución y, jugando con la
ventaja de ser una historia basada en hechos reales, esos personajes nos
parecen mucho más de carne y huesos. Es por eso que creemos lograr entenderlos
y que, si se me permite, probemos de consolarlos.
Argumento
El director Philipp Kadelbach nos
traslada directamente a unas trincheras alemanas, acompañando la imagen de
soldados corriendo en medio de las balas y las bombas que estallan en la nieve.
Es la voz en off de Wilhelm la que nos incita a tomar parte de una historia que
todavía desconocemos, pero que sin embargo nos ha llevado a primera línea, en
medio de una sangrienta batalla en la que más allá de los parapetos vemos a un chico
huyendo de la gran masa enemiga para ponerse a cubierto con los aliados. “Ése
es Friedhelm, mi hermano. Ya no nos va a ser de gran ayuda”. Es con esa frase
chocante -que, para mí, fue la responsable de que continuara viendo la serie y
que me enganchara sin apenas haber visto más que unos pocos minutos-, con la
que ese chico que está corriendo cae al suelo. Entonces empieza todo.
Nos situamos en Berlín en el verano de
1941, cuando en la ciudad se respira una paz antagónica. Así nos muestra un
ambiente en el que se mantiene por encima de todo el respeto y el compañerismo,
que se debe a la guerra que está en curso, pero que todavía no ha olvidado lo
que es la breve diversión con la que dejan de pensar en aquello que está
sacudiendo desconsideradamente sus vidas (como puede apreciarse en el bar donde
trabaja Greta). En esa escena, se nos presenta a los cinco protagonistas. Cinco
amigos, como insiste Wilhelm en su relato. Se conocen desde que son pequeños,
porque han crecido en el mismo barrio y se han criado prácticamente juntos. Es
así cómo podemos ver los lazos de amistad que los unen, lo bien que se llevan
mientras celebran la noche de despedida antes de coger sus respectivos caminos.
Es con un pacto, un juramento que parece
muy fácil de cumplir: volver a verse en Berlín por Navidad. De ese modo queda
reflejada la incredulidad de los alemanes, que se creían vencedores de una
guerra que iba a acabar consumiéndolos lentamente.
Personajes
Wilhelm (Volker Bruch):
es quien nos narra la historia, y quien al principio de cada capítulo nos
explica los avances de la guerra y reflexiona sobre la situación que están
viviendo en el frente alemán. Está enamorado de Charlotte, aunque lo mantiene
en secreto porque no quiere que sufra por su ausencia en caso de que muera en
combate. Este personaje es uno de los defensores del armamento de su país, ya
que su convicción por la victoria final hace que se aliste en el ejército de
manera inmediata. Pues cuando tienen que partir al comienzo del primer capítulo
(1941), ya nos mencionan que luchó antes en Polonia. Pero a medida que el
conflicto va ganando fuerza y se vuelve más cruento, su parecer se ve
quebrantado notablemente.
Friedhelm (Tom Schilling)
Es el hermano de Wilhelm y, a diferencia
de él, está en contra de la guerra. Es un joven partidario de la literatura,
mucho más sensible y con dificultades para encajar en el ejército. Pero esa
misma juventud hace que empiece a ascender de rangos militares, y que con ello
se vuelva más ambicioso y desee por encima de todo ganarse el respeto de sus
compañeros. Así es cómo poco a poco olvida su vida pasado, cómo se vuelve más
frío y hasta incluso deja de pensar en la muerte que no hace más que extenderse
a su alrededor.
Charlotte (Miriam Stein)
Una chica apasionada de la sociedad alemana
del momento, de la oportunidad que supone la guerra para su carrera. Ella
quiere ser enfermera, y por eso se presenta como voluntaria. Ama a Wilhelm en
secreto, y se instalará en un hospital cercano a su unidad. De ese modo, lo que
es un acto de voluntad por apoyar a su país en el conflicto, se convierte en un
infierno cuando se ve inmersa en un mundo en donde el sufrimiento y la muerte
aguardan en cada esquina.
Viktor (Ludwig Trepte)
Muy humilde y sencillo. Es hijo de un
sastre e instruido en el mismo oficio. A pesar de que es judío y, por ello, es
quien peor lo tiene para afrontar la situación de hostilidad, es probablemente
el personaje que menos cambia a lo largo de la serie. Temiendo que Greta corra
peligro si se descubre su relación amorosa, actúa con discreción. Cuando se
encuentra solo y tiene todas las de morir, Viktor hace lo posible por vivir el
día a día mientras ve cómo aquellos que lo rodean no tienen la misma suerte.
Greta (Katharina Schütter)
Su sueño es ser
cantante, y por mucho que haya estallado una guerra no frenará esa ambición. Es
la novia de Viktor y, con el supuesto propósito de conseguirle un certificado
para abandonar el país, empieza una relación con un oficial de las SS que
además puede ayudarla a consolidar su expectativa musical. De ese modo, este
personaje queda ajeno de la miseria de la guerra (mantenida con todo de lujos
por el oficial), hasta que el descubrimiento de que éste está casado y el hecho
de haber alcanzado tanta fama la hacen peligrosamente potente.