sábado, 18 de julio de 2015

CUANDO LOS CORAZONES LLORAN




Como el canto celeste de la noche, como la cálida caricia del árido sol de la mañana. El despertar de mis sentidos, el adormecer de mis principios. La fría muerte llamando a mi puerta, la lejana trompeta anunciando otra alma perdida en el infinito campo de batalla. Más tarde, todo fue silencio: un silencio oscuro que entornaba mis ojos. La paz que se cernía al fin a mis brazos, el alivio de un hombre ya agotado, deleitoso por poder reunirse consigo mismo al otro lado.