Podía oír las voces al otro lado del pasillo. Un reclamo extasiado que ganaba fuerza con cada segundo que pasaba, una pasión desenfrenada que pronto era dominada por la impaciencia. Pero no iba a salir todavía, no iba a brindarles lo que tanto anhelaban sin conseguir arrancarles unos momentos más de suplicio, unos vítores que hiciesen honor a todos aquellos que nos habíamos dejado la piel para ofrecerles una vida mejor: sin leyes y regida por la imaginación.
Abrí la puerta que conducía al
pequeño cuarto -que a lo largo de todos aquellos años me había parecido
castillo- y donde, incluso allí, rey de todo lo que en él se encontraba, era
capaz de construir los cimientos de mi propio destino. Una expectativa ilusa,
un amargo reproche por lo que apenas había conseguido. Porque sin duda había
sido un sueño, en el que olvidaba quién era en el mundo y encarnaba el papel de
otra gente, otros seres más afortunados que aquel que jugaba a imitarlos. Me
dejé caer en el único sillón que había –el que tantas veces me había hecho
sentir un paso más cerca de la gloria, cuando ahora no quedaba de ella más que
el tacto duro que conmemoraba el esfuerzo sin sentido. Miré a mi igual en aquel
espejo enmarcado en luces, lamí la yema de los dedos y me peiné delicadamente
el pelo. Luego me vestí con el traje ancho, pasé la bufanda de colores
chillones alrededor de mi cuello y me puse el sombrero levemente inclinado. Caminé
lentamente hacia la puerta -oyendo todavía el público aclamando- y me detuve
frente a ella. Aspiré tres veces, sintiendo el fuerte olor de naftalina que
emanaba de la ropa vieja de la farándula. Entonces sonreí a la nada, dispuesto
a demostrar mi talento, dispuesto a hacerles revivir mi última historia.
Éste es un ejercicio en el que se tiene que inventar una historia muy corta en donde aparezcan una serie de palabras escogidas de antemano y sin ninguna relación entre ellas (duro, talento, lamer y naftalina)
Éste es un ejercicio en el que se tiene que inventar una historia muy corta en donde aparezcan una serie de palabras escogidas de antemano y sin ninguna relación entre ellas (duro, talento, lamer y naftalina)
